domingo, 2 de julio de 2017

Pérdidas millonarias de Pemex por paro de la refinería de Salina Cruz

ALBERTO LÓPEZ MORALES Y NOÉ CRUZ SERRANO

Juchitán, Oax.- Petróleos Mexicanos (Pemex), registra pérdidas económicas por 359 millones de pesos al día, tan solo por dejar de producir gasolinas, diesel, turbosina y combustóleo, desde que la refinería de Salina Cruz, en Oaxaca, suspendió sus operaciones el martes 13 de junio de este año.
De acuerdo con la Base de Datos Institucional de la página web de Pemex, al cierre del mes de mayo de este año, la refinería de Salina Cruz, en la región del Istmo de Tehuantepec, producía por día 67 mil barriles de gasolina, 39 barriles de diesel, nueve mil 518 barriles de turbosina y 68 mil barriles d combustóleo.
La elaboración de esos productos petrolíferos se interrumpió desde el 13 de junio, primero por la inundación que sufrió la refinería de Salina Cruz, tras el paso de la tormenta tropical “Calvin” y después, el miércoles 14 de junio, por la explosión y el incendio que se suscitó en el área donde se localizan 14 tanques que almacenan 500 mil barriles de crudo cada uno.
Desde que la refinería “Antonio Dovalí Jaime” de Salina Cruz suspendió sus actividades, la empresa petrolera mexicano acumula hasta este domingo dos de julio, pérdidas económicas del orden de casi cinco mil millones de pesos, si se consideran los volúmenes de gasolinas, diesel, turbosina y combustóleo que procesaba hasta mayo de este año.
La empresa petrolera enfrenta además otras pérdidas económicas porque suspendió la exportación de petróleo crudo desde la Terminal Marítima que se localiza entre Salina Cruz y el poblado Salinas del Marqués, donde llegan los buques tanques a abastecerse para surtir los mercados de Japón, China, Estados Unidos, Centro y Sudamérica.
Fuentes de la Terminal Marítima, por ejemplo, reportaron que el 17 de junio el buque petrolero Cabo Misaki que venía por un cargamento de 300 mil barriles de crudo no fue abastecido y regresó vacío a California. La zona donde desde la refinería controla el envío de crudo al muelle petrolero fue la más dañada tras el incendio.
En un comunicado, Pemex reconoció que no ha restablecido el suministro de crudo de exportación y anunció que “los trabajos de instalación de nuevas bombas para la alimentación de crudo a la refinería ya comenzaron en un terreno diferente al de la zona donde se suscitó el incendio”.
La empresa petrolera informó en julio del año pasado que en el primer semestre de 2016 exportó desde la Terminal Marítima de Salina Cruz 14 millones de barriles de crudo a Corea del Sur y a Japón, principalmente, que produjo ingresos por 440 millones de dólares. Desde que la refinería de Oaxaca suspendió sus operaciones, no hay exportación de crudo hacia ningún país.
Pérdidas por contaminación
Al margen de las pérdidas económicas que tiene Pemex al dejar de producir por día 183 mil 518 barriles de productos petrolíferos, entre gasolinas, diesel, turbosina y combustóleo, así como las pérdidas por la suspensión de las exportaciones de crudo a Japón, China, Estados Unidos, costa oeste de Canadá, Centro y Sudamérica, Pemex deberá pagar los daños al medio ambiente.
La lluvia negra registrada el 14 de junio que contaminó pozos de agua para el consumo humano y uso doméstico en el poblado de Boca del Río, quemó cultivos en varios poblados cercanos al puerto de Salina Cruz, y contaminó la playa y el mar de bahía La Ventosa, provocaron la irritación de los pescadores y campesinos de ambas localidades.
En un documento difundido el jueves pasado, el dirigente de la Alianza de las organizaciones pesquera de alta mar y de las lagunas de Oaxaca, Anselmo López Villalobos recordó nueve eventos contaminantes más graves que han afectado desde 1982 el medio ambiente de la zona, apenas tres años después que empezó a operar la refinería de Salina Cruz.
“Desde que la refinería inició operaciones en 1979 en Salina Cruz se han suscitado daños al ecosistema marino por derrames de crudo, gasolinas, combustóleo y fugas de amoniaco. Hasta la fecha no ha sido consignado, tampoco se han adoptado medidas de mitigación y mucho menos se han aplicado programas para resarcir los daños”, dijo Anselmo López Villalobos.
El dirigente de los pescadores recordó que entre los nueve eventos más contaminantes registrados desde que la refinería inició operaciones en 1979, se encuentra la fuga de petróleo en la parte norte de la Laguna Superior. En mayo de 1983, derrame de crudo hacia el canal Igú, de Juchitán.
López Villalobos recordó que el 18 de mayo de 1984 se registró una fuga de amoniaco a la altura del mismo canal Igú. El 12 de abril de 2002 se registró un derrame de diesel por malas maniobras de atraque. Denunció que en agosto de 2003 se hundió la monoboya tres de la Terminal Marítima que derramó crudo en el Golfo de Tehuantepec.
De acuerdo con el dirigente de los pescadores, el 21 de octubre del 2014 se registró  “un derrame de crudo de grandes proporciones en la Laguna de Boca del Río que terminó por contaminar hasta las zonas de reproducción de camarones de bahía La Ventosa. Nadie pagó las afectaciones y ahora llegamos en este año con la lluvia negra”, dijo López Villalobos.”    
“Con la explosión y el incendio del miércoles 14, aunado al silencio de Pemex, tuvimos horas de pánico entre la población y muchos daños ambientales. Hay presencia de hidrocarburos en el Golfo de Tehuantepec”, denunció el líder pesquero, quien dijo que las emisiones tóxicas confirmarán la presencia de plomo en los productos pesqueros.
En ese contexto de incumplimiento de Pemex frente a la emergencia, la petrolera tiene además la exigencia de los pobladores de Boca del Río y bahía La Ventosa quienes reclaman que sean contratados en un programa de empleo temporal y limpiar los residuos de crudo que desbordaron los canales de Pemex,  construyan una ruta de escape y otorgue una compensación  económica a 160 ejidatarios de Boca dl Río y 500 pescadores de bahía La Ventosa. Pemex ha ofrecido menos del 50% que demandan.
La refinería, sin dinero para mantenimiento
Los programas de mantenimiento integral y seguridad física que involucra aspectos como terrorismo, robo, sabotaje y actos vandálicos en las instalaciones de la Refinería Salina Cruz, está siendo castigados por los recortes presupuestales, lo que ha hecho vulnerable a este complejo.
La refinería, que apenas el pasado miércoles 14 de junio registró un incendio derivado de las fuertes lluvias en la zona provocadas por la tormenta tropical Calvin, suma cuatro años con recortes en sus presupuestos para mantenimiento que han obligado a diferir, hasta por un año, trabajos u obras encaminados a “garantizar la integridad física del personal y del centro de trabajo”, de acuerdo con información de Pemex obtenida por EL UNIVERSAL a través de la Plataforma Nacional de Transparencia.
Programas como el Proyecto Integral: Mantenimiento de la Capacidad de Producción de la Refinería de Salina Cruz 2013-2017; Programa de Mantenimiento Integral y Actualización de Tecnología de Compresores de Proceso en la Refinería Ing. Antonio Dovalí Jaime de Salina Cruz Oaxaca, y Seguridad Física de la Refinería Ing. Antonio Dovalí Jaime, Segunda Etapa, llevan un año de rezago en su presupuesto de inversión.
Los programas fueron puestos en marcha entre 2013 y 2014, con un presupuesto total original de 10 mil 415 millones de pesos. Incluyendo la partida de este año, habrán ejercido un monto de 7 mil 779.6 millones de pesos, una reducción promedio de 26%.
Según la documentación obtenida, fue necesario diferir la fecha de conclusión de estos programas de mantenimiento en un año; dos ellos a 2018 y uno a 2019.
El propio director de Pemex Transformación Industrial (Pemex TRI), Carlos Murrieta Cummings, había señalado al Consejo de Administración de la filial el pasado 22 de septiembre de 2016, que “la operación de las plantas estaba vinculada a su presupuesto y mantenimiento, por lo que se realizaba un esfuerzo para reactivarlas y tenerlas en las condiciones de confiabilidad adecuadas, porque la obsolescencia de los equipos había provocado el incremento en los paros no programados y en el índice de intensidad energética (no menciono los servicios auxiliares).
Incluso alertó que, en el tema de seguridad industrial y protección ambiental, a consecuencia de los accidentes registrados los índices de frecuencia y gravedad eran superiores a la meta establecida.
La refinería de Salina Cruz (Ing. Antonio Dovalí Jaime), está clasificada una de las más extensas del sistema petrolero de refinación en el contexto nacional, pues en 2016 procesó 238.6 mil barriles diarios de petróleo crudo; produjo 66.6 mil barriles diarios de gasolinas, 40.6 mil barriles de diesel y 9.7 mil barriles por día turbosina.
“Esta Refinería posee una importancia con valor estratégico para el país debido a su contribución al desarrollo nacional, por lo que el cumplimiento de sus programas operativos, es factor clave para las actividades productivas, comerciales y de servicios en México, así como para fortalecer su presencia en el mercado petrolero mundial”, señala Pemex en uno de los informes.
Sin embargo, los recursos destinados a los programas de mantenimiento de estas instalaciones no están fluyendo por limitaciones presupuestales y la operación del complejo ha ido a menos.
En 2013, procesaba 282 mil barriles diarios de petróleo; producía 93.6 mil barriles diarios de gasolinas, y 59 mil barriles diarios de diesel.
En 2016, procesó 238 mil barriles; produjo 71.5 mil barriles diarios de gasolinas, y 45.6 mil barriles de diesel al día.
Disminuye producción de petrolíferos
Asentada sobre una superficie de 600 hectáreas que fueron expropiadas a la comunidad de Boca del Río, la refinería “Antonio Dovalí Jaime” fue puesta en marcha en abril de 1979 y desde entonces se le clasificó como “la más grande del sistema petrolero de refinación en el contexto nacional con capacidad para procesar 330 mil barriles por día de crudo”, explica el sitio web de Pemex refinación.
     Hasta mayo de este año, antes que suspendiera su producción de petrolíferos, la refinería de Salina Cruz procesaba 199 mil barriles de crudo, es decir apenas el 60% de su capacidad total, por debajo de la refinería de Tula, Hidalgo, que en el mismo periodo procesó 228 mil barriles de crudo por día.
     El comportamiento productivo de la refinería de Salina Cruz muestra una tendencia a la baja desde el año 2005, cuando procesó 292 mil 700 barriles por día. Un año después, el proceso cayó a 290 mil barriles. Para el año 2007, redujo su capacidad a 271 MBD, al año siguiente tuvo un ligero repunte, nunca más volvió a situarse por arriba de lo que procesó en el 2005.
     Para el ex dirigente de la sección 38 del sindicato petrolero, Alfredo López Ramos, la tendencia negativa que muestra el proceso de crudo y elaboración de productos petrolíferos, obedece a que el gobierno mexicano, “desde la llegada de Carlos Salinas a la presidencia de México, optaron por vender crudo al extranjero, sacrificaron la producción interna y ahora compramos la gasolina a Estados Unidos”.
     Durante años, antes de 1988, México ocupaba el cuarto lugar mundial en producción de refinados. “¡Cuarto lugar entre 10 países petroleros”, enfatizó López Ramos. “En el lenguaje futbolero podría decirte que éramos de primera división, pero ahora andamos penando en la tercera división”.
     “Ahora México compra gasolina a lo bestia, cuando antes de 1988 producíamos para satisfacer la demanda nacional y nos sobraba para vender y la tendencia de este gobierno es exportar el crudo. La producción de gasolinas ya no es prioridad. Por eso las refinerías ya no producen al 100%”, añadió.
     López Ramos lamentó que el país enfrente pérdidas millonarias por la suspensión de las operaciones de la refinería, “pero en los dos últimos años el gobierno mexicano no le metió ni un clavo a la planta”.
     Este domingo se cumplen 13 días desde que la refinería paralizó sus operaciones. La empresa informó que el reinicio de las actividades podría ser el 30 de julio de este año.
    


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